El Royal Palace Hotel de 5 estrellas en Turín cuenta con un lounge spa y vistas a la ciudad, y está situado a solo 600 metros de la estación de tren Porta Nuova. Este elegante hotel ofrece seis habitaciones con aire acondicionado y balcones, proporcionando un ambiente refinado en el corazón de la ciudad.
La propiedad también se encuentra cerca de la estación de metro Porta Nuova y de Mole Antonelliana, ambos accesibles caminando. La estación de tren Porta Susa está próxima, mientras que el aeropuerto de Turín queda aproximadamente a 16 km.
El alojamiento en el Royal Palace Hotel incluye amplias suites y habitaciones dobles equipadas con paredes insonorizadas, televisores planos con canales por cable, smartphones, minibares y cajas fuertes. Cada habitación dispone además de escritorios para trabajar o estudiar y zonas para sentarse que incluyen sofás o sofás cama. Los baños son privados e incorporan duchas o bañeras, bidés, artículos gratuitos como champú y gel corporal, albornoces, zapatillas, secadores del cabello y acondicionadores.
Los huéspedes pueden disfrutar de varios servicios como restaurante con cocina variada junto a un bar donde tomar refrescos. El servicio a la habitación está disponible todo el día apoyado por una recepción abierta las 24 horas que gestiona guardaequipajes y servicios de tintorería. El hotel garantiza conectividad sin interrupciones mediante WiFi gratuito en todas las áreas además del acceso a internet vía hotspots portátiles. Entre otras comodidades destacan las plazas para aparcamiento con estaciones para recarga eléctrica así como ascensor para acceder a pisos superiores.
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Servicio excepcional y personal muy atento, especialmente Marco y el conserje. Habitación amplia, luminosa y cómoda, con techos altos y molduras, algunas habitaciones en el entresuelo tenían techos más bajos y ventanas pequeñas. El desayuno fue delicioso, variado y se servía en el cercano hotel de lujo Sitea. El hotel estaba en un palacio histórico reformado cerca del centro de Turín, con una escalera grande restaurada. Algunas habitaciones daban a una calle transitada, por lo que hubo que mantener las ventanas cerradas.

